La entrada principal del Centro de Salud Familiar Salvador Bustos, lucía repleta de carteles con mensajes y consignas que hacían alusión a un reajuste salarial para todos los empleados fiscales, de paso también dejando en claro, que era uno más, de los muchos centros asistenciales del país que se plegaba al paro indefinido decretado para este lunes por los máximos dirigentes de la ANEF.
Un grupo de funcionarios médicos del Salvador Bustos, se ubicó en la entrada del centro asistencial para comunicarle a cada una de las personas que solicitaban asistencia médica, que no podrían ser atendidas por encontrarse en paro.
Con resignación recibían la noticia los pacientes, incluso, una mujer que estaba a punto de dar a luz, a la que le negaron asistencia médica y que sin otra alternativa, tuvo que emprender rumbo a algún otro centro asistencial donde pudiera ser atendida.
Soledad Araya, nutricionista y dirigenta de uno de los gremios de funcionarios médicos del Centro de Salud Familiar (CESFAM), fue enfática en señalar:
“En este momento nosotros estamos peleando para que el reajuste sea equivalente al IPC, o al menos un reajuste de sueldo que sea significativo”
Además hizo alusión, a lo comprensiva que ha sido la reacción de la gente que no recibió atención médica:
“En general han reaccionado bien y les ha llamado la atención, porque Ñuñoa por primera vez se pliega a una movilización nacional”.
Sobre este mismo tema se refirió el Director del CESFAM, Cristián Carvacho:
“yo no manejo la situación del paro, yo debo velar porque se cumpla lo más que se pueda con las atenciones y demandas que solicita la gente”
Mientras la ANEF no logré llegar a un acuerdo con el gobierno sobre el reajuste salarial, la salud de miles de chilenos que no cuentan con los recursos necesarios para atenderse en el sector privado, deberá esperar.
Por ahora solo les queda apelar, a la misericordia de los funcionarios que se encuentran plegados al paro y en aquéllos casos que requieren de un mayor cuidado, rogar porque sus afecciones sean motivo de atención en los llamados “turnos éticos”.
Soledad Araya, nutricionista y dirigenta del CESFAM (1)
